La recuperación del oso pardo es una oportunidad para el territorio, pero implica retos como la creciente aparición de ejemplares en entornos habitados
Denuncia que no se pueden repetir casos como el ocurrido el domingo en el Alto Sil donde decenas de personas acosaron a un ejemplar que se alimentaba en un robledal cercano a la carretera
El proyecto europeo para la conservación de esta ave finaliza tras seis años en los que se han tratado y mejorado 500 hectáreas de su hábitat y se ha puesto en marcha un centro para la cría en cautividad en el que ya hay 22 ejemplares