Multa al chándal sin carné

Ya reincorporada a mi columna semanal diré a los curiosos que no noté que hubiera problema alguno de perros ni gatos en País Vasco. Al contrario. Si bien las familias que paseaban con una mascota lo hacían también con un par de niños. En pocos lugares he visto tanto carrito gemelar, qué maravilla para la pirámide demográfica. Tampoco he percibido que tuvieran problemas con los escrementos de los canes que en la comarca del Bierzo tienes que ir sorteando como regalitos dispersos por la acera.

Dejando los temas escatológicos y demográficos, políticos al fin y al cabo, a un lado expondré un tema que realmente me tiene preocupada y en el que los vascos también nos llevan años luz. Me refiero a la cantidad de gente que va por la calle en chándal. Etimológicamente, la palabra procede de la expresión ‘marchand d’ail’, que vendría a significar en español frutero o verdulero y, literalmente, vendedor de ajos. Hacía referencia a un tipo de jersey que vestían éstos a finales del XIX en París, que más tarde fue denominado ‘chandail’ y pasó a usarse como prenda deportiva por su comodidad. En los 80, en España le dimos otro uso a mayores como atuendo utilizado de forma habitual por los drogodependientes.

Y yo me planteo, ¿por qué la gente se quiere poner chándal o ropa deportiva si no está en posesión de ningún carné de gimnasio o de paciente politoxicómano? Es que van tan pichis. Cuando la sociedad hace un uso inapropiado de algo el sistema corrector debe actuar. Por eso, y ya que estamos en campaña a todas las elecciones posibles: europeas, nacionales, regionales y locales, pido que alguien se plantee legislar sobre este punto y meterlo en su programa electoral. Por ejemplo titulares como: ‘Denunciadas 15 personas durante el fin de semana por practicar ‘botellón’ en Ponferrada‘ empezarían a ser más exactos si se dijese: ‘Denunciadas 15 personas durante el fin de semana por practicar botellón en ‘Ponferrada’, 3 de ellas con agravante de ir en chándal’. Se cortaría de raíz, ¡lo veo!