Es una realidad que nuestra sociedad ha estado y está cambiando a un ritmo cada vez mas acelerado. Yo diría que son unos cambios que siguen una progresión geométrica. Ahora bien la pregunta es si estos cambios son para bien o para mal. Yo entiendo que en ciertos aspectos (y es sólo mi opinión) para mal y añado más; son para mal porque estamos utilizando mal la llamada “Ley del Mínimo Esfuerzo”, que no es una ley ni física ni matemática, es una tendencia que tenemos los humanos a rechazar por sistema todo aquello que supone esfuerzo.
Esta tendencia que en principio no tiene que ser ni buena ni mala y que incluso tiene aspectos positivos, también tiene su lado oscuro. Está claro que la ciencia y la tecnología están cambiando el mundo en muchos aspectos para bien; pero no hay indicio ni razón alguna para afirmar que llegará un día en el que los humanos podamos vivir sin tener ningún tipo de problema. La vida ha sido y sigue siendo una carrera de obstáculos y un rosario de problemas y no parece que vaya a cambiar. La ciencia no lo puede todo. ¿Quién nos asegura por ejemplo que de pronto aparezca un virus que cause estragos entre la población?. Además la Ciencia y como curiosamente dice La Biblia es la “ciencia del bien y del mal”. ¿Quién nos asegura por ejemplo que no tengamos que sufrir los efectos de una guerra nuclear?. Pero en cualquier caso, lo que si está claro es que pese al desarrollo científico y técnico siguen los problemas de la vida cotidiana, problemas en el trabajo, problemas de salud, problemas políticos, problemas de convivencia familiar,…
Por todo ello yo pienso que no está de mas hacer saber a los niños (aunque nos resulte desagradable), que existe la posibilidad; incluso la certeza de que en algún momento u otro de su vida se llevarán algún zarpazo. Aún cuando las personas que nos rodean en el trabajo, en la familia, en el barrio, en el pueblo,…fuesen maravillosas (y no siempre lo son), la posibilidad de llevar alguno de esos golpes que la vida nos depara, está siempre presente. Por ello es preciso que desde pequeñitos tengamos ciertas dosis de entrenamiento para un futuro que seguramente en un momento u otro nos dará algún disgusto muy serio. Hay que desde pequeñitos entrenarse en la cultura del esfuerzo e incluso del sacrificio, pues nos puede venir muy bien cuando tengamos que soportar los duros golpes de la vida.
NO SE ESTUDIA PORQUE ESTUDIAR EXIGE ESFUERZO.
La impresión que yo tengo es que esto no se hace, ni en los hogares, ni en las aulas, ni en otros ámbitos y así estamos criando a las futuras generaciones en un especie de nido de algodón a pesar de que luego en la vida hay que vivir en un nido lleno de espinas. Mal asunto. Citaré como ejemplo lo que ocurre en los pueblos en la época estival. En los años 60 los niños del pueblo en vacaciones tenían un enorme “entretenimiento” ayudando a sus padres en las labores agrícolas. Había que regar, (de día y de noche); espantar las moscas a las vacas en la época de acarrear el cereal a las eras, poner “vilortos” en las eras, ir de pastores, preparar la comida para los cerdos,… y otras labores similares. Estas labores a veces implicaban madrugar y madrugar mucho (levantarse antes del amanecer), pasar calor, hacer largas caminatas y otra serie de penalidades similares que se veían como algo normal y corriente. “La vida hay que lucharla” decía una señora de mi pueblo.
Ahora todo es diferente. A los niños en las aulas no se les puede reñir, no se les puede reprochar nada, no se les puede castigar, incluso hay padres que dicen que se les apruebe sin más, que pasen al curso siguiente, aunque tengan un carro de asignaturas suspensas,…..todo vale con tal de que sus hijos no sufran el “disgusto” de ver que les suspenden. En vacaciones o fuera del horario escolar, está mal visto que tengan que hacer deberes escolares, porque pobrecitos tiene derecho a jugar y divertirse. Hasta tal punto hemos llegado que, hay que ocuparse además de que en el numeroso tiempo libre de que disponen, tengan diversión que debe ser proporcionada por los alcaldes de los pueblos. En mi época cualquier alcalde diría que si se aburren, se busquen la vida y busquen por si mismos entretenimiento. Además siempre, siempre había que compaginar la realización de los deberes escolares, con otras tareas totalmente ajenas como ayudar a los padres en la labranza. No había pues tiempo para aburrirse.
No creo yo que en los años 60 se destinasen más recursos públicos a la enseñanza que hoy en día. No creo yo que los estudiantes actuales tengan menos tiempo para estudiar que los de mi época, sin embargo lo que en definitiva cuenta es decir el nivel de conocimientos y el nivel de rendimiento escolar, de los estudiantes de los años 60; posiblemente sea mejor que el de nuestros días. Por lo que yo conozco los alumnos-as actuales no son más aplicados que los de mi época, tampoco más inteligentes, ni siquiera con más cultura en general y todo ello a pesar de la cantidad de información que reciben, que es sin duda muchísimo mayor que la de los años 60 por ejemplo. Tengo la sensación de que en general son más vagos y están muchísimo menos capacitados para la “lucha de la vida”. Por muchos recursos públicos o privados que se destinen a mejorar la calidad de la enseñanza; esta no mejorará si los estudiantes no quieren estudiar, ni aprender. Lo peor de todo es que esta actitud de mimar y tener a los estudiantes entre algodones; no supone ni mucho menos que disminuya la agresividad en las aulas (acoso escolar de unos niños a otros y acoso a los profesores). No hay el respeto debido a los demás.
Todos deseamos llevar una vida placentera y sin sufrimiento, pero para llevar una vida placentera no queda a menudo mas remedio que enfrentarse con energía, coraje y decisión a los problemas y dificultades de la vida. No estoy hablando de luchar contra otras personas, si no contra las dificultades de la vida. Esta práctica de seguir la ley del esfuerzo mínimo es a veces totalmente contraproducente. Es como si un ejército entrenase a sus soldados no para enfrentarse y derrotar al enemigo, si no sólo para evitar los enfrentamientos con este.
Si los hoy niños no están entrenados en la cultura del esfuerzo e incluso el sacrifico, además claro está del respeto a los demás; cuando sean mayores y se tengan que enfrentar a la vida y sus horribles problemas, lo más probable es que se tiren por el camino más sencillo: refugiarse en las drogas o el alcohol y ser en definitiva personas que nada positivo aporten a la sociedad.
La imagen que adjunto (elegida con toda intención);seguro que será tachada por muchos lectores como de franquista, retrógrada, fascista, represora,…..pues muy bien. ¡¡ Sorpresa¡¡.Está sacada de la enciclopedia que en la II República se enseñaba en las escuelas de los pueblos de España. Su autor es D. José Dalmáu Carles , profesor de Girona (Gerona).
Bembibre, 17 de febrero de 2019
Rogelio Meléndez Tercero