“Laciana siempre ha sido tierra de resistencia, y hoy más que nunca nos unimos para condenar la opresión del pueblo palestino y exigir justicia internacional”, aseguran desde la propia organización. Y con ese mismo espíritu, desde el Valle de Laciana, los vecinos y vecinas exigen en primer lugar, el “cese inmediato del comercio de armas con Israel, responsabilizando a los países que participan en la venta de material bélico utilizado contra la población palestina”. En segundo lugar, “la suspensión de las relaciones diplomáticas y económicas con un gobierno que perpetúa políticas de apartheid”. Y en tercer lugar “la intervención activa de los organismos internacionales para garantizar los derechos fundamentales del pueblo palestino y una solución pacífica al conflicto”.
Según los organizadores, esta tercera convocatoria en la comarca, “no es solo una muestra de solidaridad, sino también un llamamiento a la acción para las instituciones locales, nacionales e internacionales. Además animan a “otras regiones a unirse al clamor por la justicia en Palestina. Puesto que, pese a las denuncias de organismos internacionales, muchos países continúan manteniendo relaciones políticas, comerciales y militares con Israel, perpetuando un sistema de impunidad, y permitiendo en definitiva, al gobierno israelí mantener su superioridad militar en la región”.
Ocupación, resistencia y violencia sistemática
Bajo el gobierno de Benjamín Netanyahu, la situación en Palestina se ha agravado drásticamente. En los últimos años, se han intensificado las políticas de
apartheid, los desalojos forzosos de comunidades palestinas, la construcción de
asentamientos ilegales y las incursiones militares en Cisjordania. Según
datos recientes, el número de víctimas civiles ha alcanzado cifras alarmantes, y
Gaza, bajo un bloqueo extremo, se enfrenta a una crisis humanitaria sin
precedentes.
Su origen se sitúa a finales del siglo XIX, con el auge del movimiento sionista, que promovía la creación de un hogar nacional judío en la región de Palestina, entonces bajo el control del Imperio Otomano. Este movimiento se intensificó tras la Primera Guerra Mundial, cuando Palestina quedó bajo el mandato británico, y especialmente tras la Segunda Guerra Mundial, con el impacto del Holocausto en Europa.
En 1947, la ONU aprobó el Plan de Partición de Palestina, que proponía dividir el territorio en dos estados: uno judío y otro árabe, dejando Jerusalén bajo
administración internacional. Sin embargo, este plan fue rechazado por los
países árabes y por la mayoría de los palestinos, que consideraban injusto que
se asignara más de la mitad del territorio al nuevo Estado de Israel, cuando la
población judía representaba una minoría en la región.
La creación del Estado de Israel en 1948 marcó un punto de inflexión. Este
hecho, celebrado por los judíos, dio lugar a la Nakba (“catástrofe” en árabe), un
éxodo masivo en el que más de 700.000 palestinos fueron expulsados de sus
hogares. El conflicto armado que siguió enfrentó a Israel con los países árabes
vecinos y estableció las bases de una lucha que perdura hasta hoy.
Una comarca solidaria
El Valle de Laciana, conocido por su lucha histórica en defensa de la tierra y la igualdad, reafirma con esta movilización su compromiso con las causas justas. En palabras de una de las vecinas organizadoras “Desde un rincón como el nuestro, también se puede cambiar el mundo. Hoy es Palestina, mañana puede ser cualquier otro pueblo.”
En la línea de las anteriores convocatorias celebradas, esta actividad cuenta con
el respaldo de diferentes colectivos y organizaciones solidarias con Palestina.
Siendo una vez más, un llamado a la ciudadanía para unirse a esta causa de
justicia y derechos humanos, que organiza la Red Solidaria Contra la Ocupación Palestina (RESCOP) junto con las vecinas y vecinos de la plataforma Laciana con Palestina.