Esta declaración, que urogallo y visón comparten con otras cinco especies, significa un sabor ‘agridulce’, porque evidencia su potencial desaparición pero agiliza y flexibiliza todas las últimas actuaciones posibles encaminadas a la conservación y recuperación, con tramitación de urgencia. Esta noticia es positiva porque la dotación para ello se incluye ya en los próximos presupuestos. Mientras que el ave casi está desaparecida, aún queda medio centenar de visones europeos en la Comunidad a los que agarrarse.
Por lo que respecta al urogallo, especie emblemática de la montaña leonesa, Luis Robles aclara que lamentablemente “está en las últimas”. “Casi se ha acabado, pero es complicado mantener la especie en libertad. Queda tiempo y mientras hay vida hay esperanza”, subraya. De hecho, explica que históricamente se han recuperado especies cuando solo quedaban 20 individuos vivos.
A su juicio, una de las pocas medidas que queda por hacer es establecer un centro de cría en León, concretamente en Caboalles de Arriba, como está previsto, y que “funcione bien, porque nacen pocos”. Esa segunda instalación, que se uniría a la asturiana de Sobrescobio, permitiría “diversificar este trabajo”. “No podemos tener todos los huevos en la misma cesta. Si entra una enfermedad en Asturias, se acabó todo. En cambio, si hay dos a cierta distancia será más difícil su desaparición”, desliza.
En todo caso, admite que “todo lo que se ha hecho hasta ahora queda demostrado que no ha sido suficiente”, por lo que “solo queda criar y soltar, porque no hay otra”, ya que en casi la mitad de la Cordillera Cantábrica ya no queda ni uno en libertad y traer “gallinas de otros lugares no se puede porque no hay”. El último censo elaborado por el Principado de Asturias, del que se está a la espera de conocer los resultados reales, habla de entre 40 y 50 ejemplares en la comunidad vecina. “Por desgracia, por ahí andará. La tendencia es ir a menos”, lamentó.
De la amenaza peletera a su enemigo americano
El visón europeo, autóctona de la Península Ibérica, es otra de los animales encuadrados en la lista ‘crítica’. “Está muy amenazado. Ha pasado en el siglo XIX de ubicarse en toda Europa, incluso en parte de rusia como especia común, a estar ahora en un ámbito muy reducido”, achaca Laura Moreno, técnico del Programa de Especies de WWF. Sus amenazas han variado. Hace dos siglos era el interés peletero. En el XX se sumó la “degradación y contaminación de ríos”; y para colmar la gota, a partir de los años 60 se empezaron a instalar granjas de visón americano “y los actos vandálicos de los animalistas para liberar a esta especie invasora contribuyeron a su expansión por los ríos y ocupó el hábitat del europeo”.
El americano se adapta muy bien a todos los hábitats, es habitual incluso de “lugares deteriorados ecológicamente”, mientras que el europeo, prosigue Moreno, es “indicador de espacios de ribera muy bien cuidados”. “En esa competencia se reproduce mejor la invasora y desplaza al europeo. Hasta hace relativamente poco se consideraban cinco poblaciones de visón americano en España, pero ya son cuatro porque dos de ellas se han aunado, la del centro y País Vasco, que afecta directamente a Castilla y León por ubicarse en tierras sorianas y burgalesas.
Esta expansión del americano ha motivado, inversamente proporcional, la contracción del europeo, que hace dos décadas contabilizaba entre 900 y 1.000 animales. Pero en 2003 cayó a la mitad, según el censo oficial, que es el que prima desde entonces y WWF califica de “muy ambiguo”, porque cada comunidad autónoma hace el recuento a su manera y en algunas zonas “no se hace ni monitorización o metodología consensuada”.
Por ello, Moreno justifica que la cifra de 500 visones europeos es “muy optimista” porque en los últimos años “se ha recrudecido la presencia del americano, que ha avanzado mucho y ocupa la cuarta parte del territorio nacional, mientras que el autóctono está ya sólo en País Vasco, La Rioja, parte de Aragón, noreste de Burgos y norte de Soria. Donde mejor conservado está es en Navarra, pero el americano “está empezando a llegar, aunque menos invadido”. De esa cifra, aproximadamente el 10 por ciento se consolida en Castilla y León.
En todo caso, reclamó mayor coordinación y liderazgo desde el Ministerio para estas acciones que atañen a varias comunidades autónomas, porque “ya se han celebrado reuniones y grupos de trabajo que han propuesto medidas prioritarias, pero no se han aplicado”. “El nuevo censo debería celebrarse en otoño y ya van tarde. Es decepcionante que se declare ‘situación crítica’ y que no se haga nada. Y teniendo en cuenta que se parte de una peor situación de la que se cree, porque seguro que hay menos de 500”, denunció.