Por fin la maquinaria se ha puesto a funcionar porque este lunes, 15 de abril de 2019, la fábrica 12.70 ha comenzado a producir la esperada cerveza minera en los viejos cuartos de aseo del grupo Lumajo, situados en Villaseca de Laciana. Un edificio con mucha historia, reconvertido ya en fábrica cervecera donde en las últimas horas se ha empezado a gestar la primera cocción del caldo.
El promotor del proyecto, el empresario lacianiego afincado en Panamá, Juan José Villanueva, se ha mostrado entusiasmado por haber conseguido que la fábrica comenzara a funcionar tras sufrir innumerables fallos técnicos que han tenido que ser solventados casi sobre la marcha. “Empezamos con cuatro meses de retraso, después de fechas incumplidas, equipos con anomalías…Ha sido un período duro de incompetencia porque no tuvimos suerte con los proveedores de la maquinaria pero hemos conseguido arrancar”, confesaba Villanueva.
Aún así el promotor del proyecto se ha mostrado cauto asegurando que el hecho de que se haya iniciado ya la primera cocción “no quiere decir que vaya a salir a la venta. Si el resultado final de la cerveza no es lo que queremos, se va a ir por el desagüe. El producto no saldrá de fábrica si no se corresponde con la marca”. Porque tal y como recordó el joven lacianiego “las primeras cervezas 12.70 que fueron fabricadas -mediante producción nómada- por la empresa Monkey Beer en Toledo y que se lanzaron al mercado el pasado verano fueron, lamentablemente, un auténtico desastre”. Por eso mismo, Villanueva, que ahora podrá controlar él mismo la fase de cocción, no va a parar hasta conseguir el caldo perfecto para el paladar de los lacianiegos.
No ha querido aventurarse a hablar de fechas. Quizás veinte días para que la cerveza esté lista, y aún así no garantiza -ha insistido- que vaya a salir al mercado en esta primera tirada. “Aún no conocemos las temperaturas, qué potencia tiene la levadura, la eficiencia que nos va a dar…”. Lo que sí ha querido aclarar es que el este período inicial el tipo de cerveza que se fabricará será lager “que tiene un período de fermentación más largo”.
Un paseo por la fábrica
Al cruzar el umbral de la puerta, justo de frente, lo primero que ve el curioso visitante es un pequeño homenaje a esos mineros fallecidos en el tajo cuyos nombres y fecha de defunción quedó plasmada en aquella edición especial de 12.70 que se lanzó al mercado en agosto. Son placas conmemorativas en memoria de todos ellos. Eso sí, este pequeño rincón “aún no está terminado”, tal y como confiesa Villanueva.
A la izquierda se encuentra la zona de cocción con tres ollas, el hervidor, el macerador, el intercambiador de calor y el tanque grande para el equipo de frío. Junto a toda esta maquinaria se encuentran los tres fermentadores, uno de 1.200 litros y dos de 2.200 litros, “además de un tanque de guarda adicional de otros 2.000 litros”, tal y como ha matizado el empresario.
Las instalaciones se completan con el área de embotellado. “La máquina de embotellar hay que ampliarla. Es semi-automática y tan solo embotella cuatrocientos botellines a la hora. La idea es que antes de Navidad podamos tener lista la nueva línea de embotellado que será automática: envasa, etiqueta y tapona unas 1.800 botellas a la hora”. Una adquisición que el propio Villanueva entiende como sumamente necesaria teniendo en cuenta que de cada cocción se obtendrán unos 1.200 litros “y el plan es comenzar haciendo cuatro o cinco tanques de 1.200 litros al mes”.
La visita de los hosteleros a la fábrica
Los propios hosteleros de cerca de treinta negocios del municipio -alguno de la comarca vecina de Babia e incluso de El Bierzo- fueron los primeros testigos directos de esta puesta en funcionamiento ya que el arranque de la factoría coincidió con la visita de los industriales a la cervecera para conocer in situ la factoría. En el grupo Lumajo, Juan José Villanueva quiso mostrarles su agradecimiento por haber vendido, el verano pasado, “una cerveza que, gran parte de ella, no era digna de vender y sin escurrir el bulto, no fue responsabilidad nuestra”.
Durante la visita, los hosteleros conocieron de primera mano el proceso de fabricación, se adentraron un poco más en el mundo de la cerveza artesana y probaron el estilo de cerveza que la fábrica desea producir. “Cuando la 12.70 esté lista volveremos a citarles en la factoría para que la degusten y nos den su opinión”, anunció el promotor a la vez que confesó que “queremos darles un producto que puedan defender, que el hostelero esté orgulloso de venderlo que sea un referente para el valle y que les reporte mayores ingresos”.