No solo se trata de recuperar, estudiar y poner en valor el patrimonio arqueológico de la comarca, sino que también de solidaridad. Algo, de lo que ha sido testigo el director general del Instituto de la Juventud de la Junta de Castilla y León, Eduardo Carazo durante su visita al campo de trabajo internacional de voluntariado que se está celebrando en el castro de la Muela -Rioscuro de Laciana- durante estos días y hasta el próximo 8 de agosto.
En las excavaciones participa un nutrido grupo de jóvenes, no solo españoles, sino que también de otros países como Italia, Francia, Rusia o incluso Turquía que en las últimas horas tuvieron la oportunidad de conversar con el propio Carazo que se desplazó hasta el castro de la Muela acompañado por los ediles del Consistorio lacianiego Ángel Gutiérrez y Hermelinda Rodríguez.
Allí fue testigo de excepción de una actividad “que supone un importante intercambio cultural” en la que se mezcla el propio proyecto arqueológico con la cara más solidaria de los jóvenes “que dedican parte de sus vacaciones a un proyecto arqueológico de contribución a la sociedad”, explicó el director. Asimismo, Carazo añadió que este tipo de iniciativas “generan un impacto económico positivo en el municipio y en el entorno rural”.
En su valoración, el director general del Instituto de Juventud de la consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades quiso destacar el compromiso de la Junta de Castilla y León respecto a los campos de voluntariado juvenil. “Este año se han ofertado 13 campos y un total de 486 plazas, de las que 285 son en Castilla y León, 159 en otras comunidades autónomas y 42 en el extranjero”. De esta manera la administración autonómica aumenta, en comparación con otros años, el número de plazas y de campos de trabajo ofertados.
En el caso de Villablino, el municipio logró recuperar el año pasado y después de diez años, el campo de voluntariado juvenil. En este sentido, el edil de Cultura, Ángel Gutiérrez, quiso agradecer a la consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades “que nos lo haya concedido de nuevo”. A la vez el concejal declaró que los jóvenes que están viviendo la experiencia “son los mejores embajadores para la comarca porque cuando regresen a sus países de origen podrán hablar de las bondades de la zona”.
Los trabajos en el castro de la Muela
El lugar elegido para desarrollar el campo de trabajo ha vuelto a ser el castro de la Muela, ubicado en Rioscuro. El mismo escenario en el que se desarrolló el anterior campo de trabajo y que fue también en el año 2013 objeto de una amplia intervención que afectó a seiscientos cincuenta metros cuadrados.
Los trabajos consisten en las tareas de limpieza superficial de los restos arqueológicos de investigaciones previas, en la enseñanza de la metodología del trabajo arqueológico (excavación, dibujo a escala, documentación en el diario de campo, secuencia estratigráfica, recogida de restos), en el reconocimiento de los diferentes hallazgos según su material y en el procesamiento en laboratorio de lo encontrado (lavado, estampado, catalogación, etiquetado…). De hecho los jóvenes participantes se dedican a las tareas de excavación durante las mañanas -de lunes a viernes- mientras que por las tardes disfrutan de actividades complementarias de ocio y tiempo libre.
Si echamos la vista atrás…
Los campos de voluntariado juvenil han supuesto para el municipio de Villablino diversas restauraciones etnográficas que fueron llevadas a cabo cada verano entre los años 1999 y 2007. Hay que recordar que se intervinieron diferentes elementos patrimoniales de la zona como la lechería o el lavadero de Sosas de Laciana, el lavadero de Villager, la lechería de Rabanal de Arriba, la iglesia de San Miguel o la fuente de La Casona, entre otros. Fue en 2017 cuando estos campos de trabajo se lograron recuperar para Laciana después de diez años de ausencia.