El Club Xeitu recuerda la expedición de los mineros para hacer la revolución en el libro ‘Laciana-León, 1934’

El volumen cuenta con textos originales escritos por el minero Antonio Fernández y el pintor Modesto Cadenas

‘Laciana-León, 1934. La revolución de los mineros’ es el título del nuevo libro editado por el Club Xeitu, en el que se narra el viaje que cientos de mineros emprendieron la noche del 5 al 6 de octubre de 1934 desde Villaseca de Laciana hasta León para participar en la toma de la ciudad. Un recorrido por los sucesos revolucionarios, en forma de edición anotada a partir del testimonio que dejaron escrito dos de sus protagonistas, el minero Antonio Fernández y el pintor Modesto Cadenas, ambos socialistas y fusilados en la capital leonesa en 1936.

Sus textos originales recuperan la memoria de muchos de sus compañeros que terminarían siendo víctimas de la represión. Por las páginas del libro desfilan mineros, obreros y dirigentes políticos como Alfredo Nistal, Carlos Valle, Florentino Monroy o Julio González. Además, se destaca el papel que jugaron algunas mujeres, como Celsa y Consuelo Bernardo, cuya intervención fue providencial para sacar las armas ocultas en un piso de la plaza Mayor de León.

Los editores del volumen, Wenceslao Álvarez y Víctor del Reguero, completan la obra con 250 notas y numerosos documentos y fotografías. Además, la cubierta cuenta con una evocadora ilustración del pintor Manuel Sierra. El libro, de 152 páginas, ya puede encontrarse en las librerías.

Cien kilómetros a la revolución

Los textos originales de Antonio Fernández y Modesto Cadenas se detienen en explicar los preparativos del movimiento revolucionario en el seno de las organizaciones socialistas, con sus reuniones, sus planes y sus carencias. La caravana, formada por un coche, tres camionetas requisadas y un coche de línea interceptado en su ruta diaria, tardó prácticamente toda la noche en cubrir los cien kilómetros que separaban Villaseca de Laciana de León.

El motivo, las paradas que los trabajadores hicieron en varios pueblos como Piedrafita de Babia o La Magdalena para requisar armas. Al amanecer llegaron a la Venta de la María, una antigua fonda a las afueras de León, donde se detuvieron en espera de instrucciones para consumar su propósito: participar en la toma de la ciudad y el aeródromo de La Virgen del Camino.

Las indicaciones tardaron unas horas en llegar, pero lo hicieron en un sentido contrario al esperado, por lo que los mineros tendrían que retroceder el camino que habían hecho para regresar a Laciana. En su vuelta, un grupo de guardias civiles les sorprendió a la altura de La Magdalena y en el tiroteo fallecería Máximo Soto, presidente de las Juventudes Socialistas de Villaseca.

Ya de vuelta en casa, los revolucionarios mantuvieron el control sobre la comarca hasta que el 11 de octubre sendas columnas militares avanzaron desde Ponferrada y León. En la intervención fue decisivo el papel de varios aviones que bombardearon Villaseca con el objetivo de dispersar a los revolucionarios.

El papel de León en los sucesos

En ese sentido, el libro es una reivindicación de la repercusión que los sucesos revolucionarios de octubre de 1934 tuvieron en la provincia de León. Los editores señalan que, en contra de la creencia general de que la revolución de 1934 solamente tuvo lugar en Asturias, ésta tuvo un amplio seguimiento en la provincia leonesa, sobre todo en las cuencas mineras, que congregaban el grueso de la clase obrera.

Al respecto, Álvarez y del Reguero valoran en la introducción del libro que este “testimonio directo de dos actores principales de lo ocurrido” sea capaz de ofrecer “una versión distinta al relato extendido”. Los textos originales, incautados a sus autores en 1936, se conservan en el Archivo Intermedio Militar Norte, en Ferrol (A Coruña).

Memorias recuperadas

Antonio Fernández nació en La Foz de Morcín (Asturias) en 1900. Trabajador de la Minero Siderúrgica de Ponferrada (MSP) en Villaseca de Laciana, durante los años de la II República asumió el cargo de secretario general del Sindicato Minero Castellano de León (UGT), la organización sindical más importante y numerosa de la provincia.

Por su parte, Modesto Sánchez, popularmente conocido como Modesto Cadenas, nombre con el que firmaba su obra artística, fue un reconocido pintor de la época. Nacido en Madrid en 1898, aunque asentado en León desde su niñez, compatibilizaba sus estancias en la ciudad leonesa con otras en Hendaya, donde se había formado como vidriero. Autor de una obra pictórica que ya había logrado un estilo propio, celebró desde 1923 diversas exposiciones individuales en León, Madrid, San Sebastián y Lisboa, entre otras ciudades.

Ambos fueron dirigentes de las organizaciones socialistas leonesas y miembros del comité revolucionario provincial en 1934. Finalizados los sucesos, pudieron exiliarse a Francia y Bélgica, donde permanecieron hasta la amnistía que la victoria del Frente Popular trajo en 1936. De nuevo en León, serían detenidos unos meses después, al producirse la sublevación, y condenados a muerte en consejo de guerra. Fueron fusilados el mismo día, el 21 de noviembre de 1936, en el campo de tiro de Puente Castro.